Actualmente conviven cinco generaciones en los lugares de trabajo, que aportan casi ocho décadas de perspectivas de vida y experiencia profesional al mercado global. Desarrollar la inteligencia emocional (IE), con conciencia y discernimiento, aumentará significativamente sus probabilidades de éxito al comunicarse de manera efectiva con las personas a las que influye, sin importar a qué generación pertenezcan.
CONTACTOSe la llama así porque sus integrantes optaron por trabajar arduamente con un perfil bajo en el nuevo sistema que sus padres ayudaron a forjar con grandes sacrificios durante la Segunda Guerra Mundial. Actualmente tienen 75 años o más y representan menos del 2 % de la fuerza laboral1, en su mayoría con empleos a tiempo parcial para mantenerse activos o complementar sus ingresos de jubilación. Se los reconoce por su ética laboral disciplinada, y han visto cómo sus hijos, los boomers, lograron superarlos en educación, ingresos y logros profesionales.
Hoy en día representan menos del 25 % de la fuerza laboral en los EE. UU. y fueron superados por los millennials como la generación adulta más numerosa2. Han sido los que más lejos han llegado en el camino del cambio, ya que comenzaron su vida laboral hace más de 50 años bajo líderes que les decían: “Porque yo lo digo”. Ahora, en el ocaso de sus carreras, se han convertido en mentores valiosos para los líderes de la próxima generación y preguntan: “¿En qué puedo ayudarlo?”.
Quienes integran la generación X son personas de 40 y 50 años que hoy triunfan en el trabajo con un perfil bajo; aprovechan la experiencia que adquirieron a la sombra de los boomers para ocupar cargos de alta dirección de aquellos que se han jubilado. Actualmente ocupan el 51 % de los roles de liderazgo a nivel mundial.3 Fueron los niños que solían quedarse solos en casa y que crecieron viendo comedias y películas de los años 80, escuchando rock y pop clásicos, y conectándose con módems externos en computadoras TRS-80 de RadioShack. Hoy en día están transformando la forma de trabajar4 y llevan sobre sus hombros la responsabilidad de liderar la renovación pospandemia.
En la actualidad, los millennials representan más del 40 % de la fuerza laboral5 y comenzaron a cumplir 40 años en 2021. Crecieron con Facebook y pasaron mucho tiempo frente a las pantallas. Con habilidades digitales4 y hambre de éxito, ya saben que los ascensos relámpago hasta la alta dirección son la excepción y no la regla. Este grupo abrió el camino para que el trabajo freelance se convirtiera en una fuente viable de ingresos, y se perciben a sí mismos como “confiables, disciplinados, extrovertidos, entusiastas y abiertos a nuevas experiencias”5. Curiosamente, en los EE. UU., la inmigración es la que más cifras aporta a los millennials, en comparación con cualquier otra generación2.
La generación Z, también conocida como “iGen”, se destaca por su dominio natural de los dispositivos digitales y las redes sociales. Para finales de 2020, más del 40 % de la población mundial tenía 24 años o menos, y los primeros miembros de esta generación ya están egresando de la universidad y conforman el 5 % (que va en aumento) de la fuerza laboral6. Las investigaciones preliminares los describen como personas reflexivas y comprometidas con causas, con capacidad para distinguir la verdad de la mentira y con desconfianza hacia las deudas. Desde su nacimiento, están preparados para el trabajo remoto o virtual y, más que otras generaciones, se inclinan por prácticas profesionales o pasantías que los capaciten “en el momento”, en lugar de optar por títulos universitarios cuyo valor no parece justificar su costo.
Más de 14 millones de líderes situacionales en todo el mundo, en más del 70 % de las empresas de la lista Fortune 500, así como en muchas pequeñas y medianas empresas, han demostrado que los cuatro pasos del Modelo de Liderazgo Situacional trascienden las idiosincrasias generacionales y favorecen el éxito y la participación. De manera similar, las evaluaciones de personalidad como DiSC® y MBTI® también han demostrado ser neutrales respecto a las generaciones. Y si los líderes desarrollaran y aplicaran continuamente las habilidades de inteligencia emocional de EQ-i 2.0®, lograrían interactuar de manera mucho más eficaz con cada persona, sin importar a qué generación pertenezca.
Los boomers han trabajado arduamente durante más de cinco décadas y esperan lo mismo por parte de los demás. Al hablar con ellos, demuestre asertividad y capacidad para resolver problemas, sin descuidar la calidez en las relaciones interpersonales y la autoconfianza. Prepárese con preguntas y situaciones posibles que puedan aplicarse en la práctica. Muestre respeto hacia su perspectiva y valore abiertamente su experiencia.
La generación X ha sido como el “hijo del medio” entre dos generaciones que han recibido mucha atención mediática. Son personas con formación y experiencia, y no deben ser subestimadas ni pasadas por alto. Si bien hoy la antigüedad ya no es un factor clave que garantiza un ascenso, es más probable que la generación X haya invertido años y esfuerzo en su empresa actual que los millennials. Al conversar con ellos, recurra a su autoconciencia emocional y empatía, pero también al análisis realista y a la flexibilidad. Escuche su punto de vista, aproveche su conocimiento de la organización y luego empodérelos para integrarlos a equipos en toda la empresa, a fin de potenciar al máximo el crecimiento y el impacto.
Los millennials son seguros de sí mismos, atrevidos y tienen muchas ganas de crecer. Aproveche su liderazgo y sus habilidades digitales para un análisis basado en datos que ayude a definir el camino que se debe seguir. Valore su valentía y creatividad al proponer soluciones innovadores a problemas actuales y anticiparse a los que puedan surgir. Como cada vez es más frecuente que hayan nacido fuera del país y que su lengua materna no sea el inglés6, aproveche su empatía, asertividad, tolerancia al estrés y optimismo, junto con su perspectiva multinacional, para fortalecer su enfoque de los negocios globales.
A medida que crece la presencia de la generación Z en su organización, involúcrelos y capacítelos desde el inicio, ya que tienen ganas de participar y saben cómo aprender. Muestre curiosidad y mantenga una actitud abierta mediante la escucha activa y la empatía para conectar con su responsabilidad social, capacidad de análisis realista y su optimismo, junto con el modelo de Liderazgo Situacional, para comprender a fondo lo que perciben, en qué creen, qué sienten, qué quieren aprender y qué están listos para hacer.
Explorar en mayor profundidad los distintos elementos de la inteligencia emocional le permitirá enfocarse, seleccionar y prepararse para cada conversación. Desarrollarla con conciencia y discernimiento aumentará significativamente sus probabilidades de éxito al comunicarse de manera efectiva con las personas a las que influye, sin importar a qué generación pertenezcan.