El poder de experiencia es el grado relativo en que ya experimentó esa situación puntual. Piense en una curva de distribución normal. Si el área bajo la curva contiene a todas las personas que hacen lo mismo que usted, su posición en esa curva está dictada por sus conocimientos comparativos y su habilidad documentada.
En la comunidad médica, los médicos que se han ganado esa distinción suelen denominarse líderes de opinión. Durante los juicios, los fiscales y los abogados defensores suelen llamar a testigos expertos para dar credibilidad a sus casos. Otros sectores utilizan el término “experto en la materia” o SME, por sus siglas en inglés. Esto simplemente quiere decir que, para un tema dado, esa persona es un especialista cualificado con una trayectoria fiable.
Es lógico que nadie pueda convertirse en un experto en todo. Adquirir experiencia requiere un nivel especial de entusiasmo, deseo y fervor (por no hablar de disciplina, sacrificio y dirección centrada en las metas). Ese recorrido debe reservarse a los aspectos del desarrollo profesional que satisfagan esos criterios.
Desarrollar una experiencia reconocida es una tarea tanto estratégica como táctica. Independientemente de su campo de actividad, se le presentarán varias opciones (por ejemplo, educación formal, estudios a su propio ritmo, aprendizaje, capacitación en el puesto de trabajo, etc.). Cada opción tiene sus ventajas. Cada opción presenta obstáculos. Un primer paso recomendable es desarrollar un plan a largo plazo que tenga en cuenta los imprevistos de sus circunstancias particulares.
Si usted o un miembro de su familia necesitara operarse y tuviera la suerte de poder elegir al cirujano, ¿cómo tomaría esa decisión? Sin duda, la educación formal de los candidatos desempeñará algún rol en su decisión. Pero lo más probable es que lo único que le importe sea el historial de cada cirujano, bajo presión, a lo largo del tiempo, con pacientes similares.
Cuando se trata de establecer el poder de experiencia, una cosa es aprender y otra, hacer.